(Nota: Empecé a escribir este artículo en Febrero de este año. Lo he terminado de rematar hoy. Es la tercera vez que lo abro para editar. Por eso, algunas referencias temporales pueden no coincidir con la realidad. Disfrutadlo de todas formas)
Hace unos días tuve un intercambio de opiniones con una serie de personas con cierta sucesión sobre los sujetos que Internet ha convenido en denominar “trolls”. No, no nos referimos a los malos de David el Gnomo, ni a los muñecos horribles con pelo de colorines que fueron moda pasajera hace unos años.

Aunque no os lo creais, se vendieron un huevo de estos bichos. Y nadie se cuestionó nunca ni el que fueran en pelotas, ni el que no tuvieran ningun tipo de genitales. Que bárbaros eran los hombres del pasado.
Me di cuenta en ese momento que mi opinión sobre los trolls difiere bastante de la del resto del mundo, como es habitual. Así que me dije, “Eh, todo el mundo esta equivocado menos tu”. Y a continuación, pensé, “Vaya, esto sería un buen artículo de blog”. Y en esas estamos.
A estas alturas, es posible que usted se pregunte, querido lector desconocedor de las visicitudes del mundo de los bytes, ¿Que es eso de troll?. Una vez más, alguien de la Wikipedia me permite trabajar aún menos en el blog:
Un troll o trol es un vocablo de Internet que describe a una persona que sólo busca provocar intencionadamente a los usuarios o lectores, creando controversia, provocar reacciones predecibles, especialmente por parte de usuarios novatos, con fines diversos, desde el simple divertimento hasta interrumpir o desviar los temas de las discusiones, o bien provocar flamewars, enfadando a sus participantes y enfrentándolos entre sí. El troll puede ser más o menos sofisticado, desde mensajes groseros, ofensivos o fuera de tema, sutiles provocaciones o mentiras difíciles de detectar, con la intención en cualquier caso de confundir o provocar la reacción de los demás.
Aunque originalmente el término solo se refería a la práctica en sí y no a la persona, un desplazamiento metonímico posterior ha hecho que también se aplique a las personas que presuntamente incurren en ese tipo de prácticas. Su origen etimológico más probable evoca la idea de «morder el anzuelo» (troll es un tipo de pesca en inglés)
Basicamente, un troll es un tocapelotas del ciberespacio ese. Se dedica, bien por mera diversión o con espurios intereses por detrás, a molestar indiscriminadamente a los demás. En Internet.
Por eso, pienso y propongo que los trolls son unos héroes de Internet, basicamente. Veamos mis argumentos:
1. El Troll como elemento filtrante de Internet
Los trolls son predecibles. Generalmente, por muy elegantes o “sofisticados” como dice la Wikipedia que sean, es posible vislumbrar las intenciones finales intrínsecas de alguien que trolea. Y en ese caso, el método a seguir es fácil: no alimentar al troll. Lease, no darle cancha. Pasar de él ampliamente.
Suena mucho a cuando alguien se mete contigo en el cole de pequeño y tu madre te dice que pases de él mientras pasa de ti; y de mayor el trauma te hace empalarla con una katana y decir que es culpa del rol y los videojuegos. La diferencia fundamental entre ambas es que no hablamos de la Vida Real™, sino de esa cosa llamada Internet. ¿Que quiere decir eso? Que si realmente lo que sucede en Internet te importa tanto como para que la actitud de un troll te moleste, es que posiblemente no deberías usarla. Internet está muy bien, pero es algo que no hay que tomarse demasiado en serio.
Por eso, un troll es un excelente elemento filtrante. Ante la presencia de uno en un determinado entorno, hay varias acciones posibles. Pasar de él; No hacerlo y comprender el porque debes hacerlo la próxima vez; Hacerle caso, llevarte un berrinche, y abandonar tu normal actividad. Obviamente, los individuos del último grupo terminan mucho menos preparados para soportar los duros quereceres de la vida. Posiblemente tengan menos iniciativa y menos tolerancia al dolor, habilidades imprescindibles para llevar una vida sana y placentera.
Así, un troll actúa como filtro de Internet; dejando pasar a los más aptos, forjando su caracter si hace falta; y rechazando a los que aún no están preparados.

En serio, si leyendo la última frase no has pensado lo mismo, deberías ensuciar algo más tu mente.
2. El troll como elemento de estatus
Como habrá experimentado mucha gente, la experiencia de un usuario creativo en Internet se resume en estos siete puntos:
- Descubres Internet.
- Tras unas semanas viendo blogs, webs, y videos de Youtube, dices “Eso tambien lo hago yo!”.
- Subes 20 videos de tu gato haciendo cosas graciosas.
- Dos horas más tarde te inquietas porque nadie ha comentado nada todavía.
- Abandonas Internet maldiciendo su existencia. En Facebook.
También puede pasar lo contrario, ojo. Que tengas éxito, porque a nadie se le ha ocurrido subir un video de su gato siendo atropellado por un bulldozer. Entonces empezarán a llover comentarios. Y serás un poco más famoso, si. Peeero, sólo sabes que algo que has hecho comienza a tener cierta relevancia en Internet cuando aparecen trolls a rondarlo.
Si amigos, los trolls son selectivos. Salvo que te conozcan personalmente (Y entonces, serían trolls con todo el cariño del mundo, o archienemigos mortales), los professional trolls no se dedican a ir realizando su normal actividad en cualquier sitio. Los professional trolls tienen estándares de calidad. (Los unprofessional trolls no, pero acabo de decidir que el articulo no va sobre ellos. Láastima.) Por ello, si tu fotolog, foro, blug, twwitteerr, Feisbuk, Tuenti, o similar, empieza a ser troleado, alegrate: Has alcanzado el éxito en Internet.
Es más, desde aqui queremos proponer la creación e institución de algún tipo de premio o galardón a los sitios web más troleados del año. Solo por ver lo gracioso que sería ver medio Internet dedicado al trollbaiting.
3. El troll como elemento de márketing
El mundo del comercio en masa de productos nos ha traido muchos anglicismos. Cuando alguien va a lanzar un producto nuevo, ya sabemos que lo que nos lo va a dar a conocer no es un camión de varios cientos de ejes, por mucho que lo llamen trailer. Sin embargo, desde hace tiempo hay algo peor que un avance de un lanzamiento futuro. Les llaman, tambien con un vocablo anglocool, teasers. Un “enseño pero no enseño”, revelo sin decir nada, destinado a crear expectación (O hype, que queda mas moderno) entre las masas objetivo de tal campaña.
Pues bien, amigos mios, un teaser no es más que un acto de professional trolling con aplicaciones comerciales. Y resultados, generalmente, mejores que si directamente enseñaras el producto directamente como demanda el público.

Me gustaría saber cuanto tiempo voy a poder estar no mostrando nada de las Spamnenas hasta que alguien se de cuenta de lo lento que avanza esto.
Grandes professional marketing trolls del momento: los colegas de Valve, que tienen en el trolear a su base de usuarios parte de su estrategia de márketing, ya sea mediante juegos de realidad alternativa, videos semiocultos, o cliffhangers de varios años.
Y esto es todo por hoy. Dormid bien, vosotros que podeis, y comeos los cereales.




Al Tuenti llámalo Tonti, que mola mas
@Fogo: Para la próxima me lo apunto. XD
Que no se dice blug, se dice blog.
amidoinitrite?
@Bolinkendo: Deberias leer xkcd. XD
http://www.vkhaun.com/lol%20wut/IMAGES/Successful%20Troll.jpg
xD
http://www.vkhaun.com/lol%20wut/IMAGES/Successful%20Troll.jpg
Buen artículo. La verdad que es bastante cierto lo que dices: un troll ataca selectivamente -por muy de coña que parezca- y suelen hacerlo en sitios donde sepan que, de forma exagerada, podrán llamar la atención.
@Sujeto_9:
Gracias por el comentario, y completamente de acuerdo con lo que dices. XD